lunes, 20 de julio de 2015

Si hay algún Licenciatus Curis Infirmorum en la sala, que se manifieste.

“Crean la licenciatura para los enfermeros”.

Así publicaba el Consejo General de Enfermería (CGE) en su revista “Enfermería Actualidad” (octubre de 1999, número 30, año IV) el importante hito conseguido por nuestros máximos representantes enfermeros al firmar con la Universidad Católica San Antonio de Murcia el “Proyecto Amanecer”.


https://www.consejogeneralenfermeria.org/index.php/sala-de-prensa/revista-colegial/finish/80-revista-enfermeria-facultativa/1580-enfermeria-facultativa-numero-200
Y es que no era para menos la cosa, ya que se trataba de la consecución de tres títulos en uno, bueno, mejor dicho, tres títulos por el precio de uno… a saber:
  1. Licenciado en Antropología Social y Cultural: Título establecido en el R.D. 1380/1991 de 30 de agosto, con carácter oficial y validez en todo el territorio nacional.
  2. Título Superior de Enfermería: Segundo Ciclo: Título Propio de la Universidad Católica San Antonio de Murcia al amparo del Art. 28.3 de la Ley de Reforma Universitaria y del Art. 6 y siguientes del R.D. 1496/1987 de 6 de noviembre.
  3. Licenciatus Curis Infirmorum: Título eclesiástico de la Universidad Católica San Antonio de Murcia en virtud del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español de 3 de enero de 1979.

Y no acababa ahí la lluvia de títulos, no. Decía la Revista: “al cursar las asignaturas especificadas en el plan de estudios, el alumno obtendrá el itinerario formativo en Antropología de la Salud y la Enfermedad (Especialidad)“. (aquí no se especificaba R.D. pagano o cristiano alguno…).

Todo con el objetivo final de poder acceder al Doctorado, para la Investigación, para la docencia… y para poder “acceder a puestos de responsabilidad en la gestión”

El curso, o módulo, o las enseñanzas conducentes a los títulos anteriores (como queráis llamarlo), era todo un dechado de avances metodológicos y recursos didácticos. La enseñanza era mixta, con actividades presenciales tutorizadas en los Colegios Provinciales y una plataforma tecnológica con los últimos recursos virtuales del momento.

Para impartir estas enseñanzas era imprescindible contar con los medios técnicos derivados del “famoso” “Proyecto Epsilon XXI”, una especie de inter-intranet para conectar a todos los Colegios Provinciales con el Gran Hermano Consejo General. Un sistema informático para dominarlos a todos… http://www.conganat.org/SEIS/inforsalud99/m04/003/index.htm

Pero hubo colegios que se "autoexcluyeron voluntariamente" del proyecto Epsilon XXI y no contribuyeron económicamente al mismo. El Consejo General culpó a los Colegios de Barcelona, Tarragona, Lleida, Girona, Valencia, Alicante, Castellón, Teruel, Burgos y Pontevedra del importante esfuerzo económico que tuvieron que asumir el resto de colegios. Y, como castigo, privó a los colegiados de las mencionadas corporaciones de la posibilidad de cursar tan importantes titulaciones, cerrándoles así las puertas a un hipotético doctorado.

Hemos comentado al principio que eran tres títulos al precio de uno… al precio de 625.000 de las antiguas pesetas al año (3750 euros de ahora), que, traducido a 2 años de un segundo ciclo de estudios universitarios hacían un total de 1.250.000 pesetas (7500 euros). Claro, si estamos hablando de la incorporación de tecnologías punteras en la época y unos recursos didácticos sin precedentes en el mundo enfermero, a más de uno le puede resultar hasta una ganga (año 1999, repetimos, un millón doscientas cincuenta mil pesetas…)

Total, te inscribías, invertías tus ahorros y al cabo de dos años ya eras Licenciado en Antropología (disciplina por cierto apasionante, la verdad sea dicha), accedías al doctorado y se te abrían de par en par las puertas de la investigación, la docencia y la gestión.

Eso estaba claro. Lo que muchos no llegarían a entender en esos años es para qué servía el título de “Licenciatus Curis Infirmorum” y qué puertas nos abría (aparte de las del cielo, por el carácter eclesiástico de la formación recibida…)

Por otro lado, no parece muy habitual encontrarse con un Licenciatus Curis Infirmorum haciendo curas por estos mundos hospitalarios de Dios… Nos lo imaginamos, quizás, al abrigo de la oscuridad del turno de noche, vagando por los pasillos de manera errante, con la mirada perdida… o quizás ocupando algún puesto de Gestión o Dirección…

Para concluir, nos queda el misterio de saber si D. Máximo González, como Licenciado en Antropología Social y Cultural, cuenta también en su haber con tan importante título eclesiástico, ya que en su curriculum público no aparece.

http://www.consejogeneralenfermeria.org/index.php/institucional/miembros/88-institucional/115-doctor-d-maximo-gonzalez-jurado

Aunque casi podríamos afirmarlo con escaso margen de error, vista su afición a jurar los cargos en presencia de Dios…











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